EQUINOCCIO DE OTOÑO: MÉXICO SE ALISTA PARA RECIBIR LA NUEVA ESTACIÓN ENTRE CIENCIA Y TRADICIÓN
- Roberto Quintero M.
- 17 sept 2025
- 2 Min. de lectura

Ciudad de México.-
En cuestión de días, México se despedirá oficialmente del verano para dar la bienvenida al otoño, una estación en la que los tonos naranja y amarillo se apoderan del entorno, marcada por un cambio en el clima y por expresiones culturales y astronómicas de gran relevancia.
El fenómeno que da inicio a esta estación es el equinoccio de otoño, que ocurrirá este 22 de septiembre a las 18:30 horas (tiempo del centro de México), aunque el inicio oficial de la temporada está marcado a las 12:20 horas de ese mismo día. En el hemisferio norte comenzará el otoño, mientras que en el hemisferio sur iniciará la primavera.
El equinoccio, cuyo nombre proviene del latín aequinoctium (“noche igual”), ocurre dos veces al año —en marzo y septiembre—, cuando el Sol se posiciona directamente sobre el ecuador terrestre, generando que el día y la noche tengan prácticamente la misma duración en todo el planeta.

Un evento con fuerte carga cultural
Más allá de lo científico, el equinoccio de otoño tiene un profundo significado cultural en México. Sitios arqueológicos como Chichén Itzá se convierten en escenarios de fenómenos visuales únicos, como la famosa “bajada de Kukulcán”, en la que la luz solar crea la ilusión de una serpiente descendiendo por la escalinata de la pirámide principal.
Otros lugares como Teotihuacán, Monte Albán y Dzibilchaltún también atraen a cientos de visitantes que acuden a observar el espectáculo solar o a participar en rituales de introspección y renovación espiritual. En el caso de Dzibilchaltún, el fenómeno destaca en la Casa de las Siete Muñecas, donde la salida del sol se alinea con precisión con la estructura prehispánica.
Ciencia y espiritualidad en sintonía
El equinoccio de otoño, que este año se extenderá hasta el 21 de diciembre con el solsticio de invierno, representa no solo un cambio estacional, sino también un momento de transformación, de conexión con la naturaleza y de reencuentro con las raíces culturales.
México, con su riqueza arqueológica y tradición, se convierte en uno de los puntos más emblemáticos del mundo para vivir este fenómeno que une ciencia, cultura y espiritualidad.


