“EL LADRÓN SILENCIOSO DE LA VISTA”: ALERTAN SOBRE EL RIESGO DEL GLAUCOMA
- Roberto Quintero M.
- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura

Hermosillo, Sonora.-
El glaucoma se consolida como la principal causa de ceguera irreversible a nivel mundial, afectando la calidad de vida e independencia de millones de personas. En el marco del Mes Mundial contra el Glaucoma, la oftalmóloga Aileen Ochoa Araujo advirtió sobre la importancia de la detección oportuna para frenar el daño progresivo al nervio óptico.
La especialista explicó que esta enfermedad es conocida como el “ladrón silencioso de la vista”, ya que no presenta síntomas en sus etapas iniciales. El padecimiento daña el nervio óptico —encargado de transmitir las señales visuales del ojo al cerebro— provocando una pérdida de visión lenta y progresiva que comienza en la periferia y avanza hacia el centro del campo visual.
“El enchufe visual deja de transmitir en silencio y, cuando el paciente se percata de la pérdida visual, muchas veces ya es demasiado tarde. La visión se va perdiendo desde las orillas extremas hacia la parte central”, señaló la cirujana oftalmóloga.
Factores de riesgo y grupos vulnerables
Aunque el glaucoma puede presentarse a cualquier edad, incluso en niños y jóvenes, la incidencia aumenta significativamente después de los 40 años, por lo que alcanzar esta edad ya representa un factor de riesgo.
Entre los principales factores se encuentran:
Genética y herencia: Tener familiares directos con glaucoma eleva considerablemente la probabilidad de desarrollarlo.
Diabetes: Las complicaciones circulatorias pueden derivar en un glaucoma secundario por la mala irrigación del nervio óptico.
Hipertensión ocular: La presión elevada dentro del ojo es el principal indicador de riesgo y debe vigilarse de manera constante.
Diagnóstico y control
La doctora Ochoa subrayó que el daño ocasionado por el glaucoma no puede revertirse, por lo que la detección temprana es la única herramienta eficaz para contener su avance.
Recomendó realizar un chequeo oftalmológico completo al menos una vez al año, el cual debe incluir la medición de la presión intraocular. En casos sospechosos, se recurre a estudios especializados como la tomografía ocular, que permite evaluar directamente el estado del nervio óptico y detectar alteraciones que podrían pasar desapercibidas en una revisión básica.
Aunque el glaucoma no tiene cura, existen tratamientos que permiten estabilizar la presión ocular y evitar la progresión hacia la ceguera total:
Gotas oftálmicas especializadas, como tratamiento inicial.
Láser oftálmico, procedimiento ambulatorio y mínimamente invasivo.
Microdispositivos y válvulas, como las válvulas de Ahmed, en etapas avanzadas para regular la circulación de los fluidos oculares.
Señales de alerta
La especialista llamó a no minimizar síntomas como cambios frecuentes en la graduación de lentes sin mejoría real, sensación de punzadas o presión en el ojo, enrojecimiento constante y lagrimeo, ya que podrían estar relacionados con hipertensión ocular.
Finalmente, reiteró que la prevención es clave para preservar la independencia visual. “Acudir a revisión antes de presentar síntomas puede marcar la diferencia entre conservar la vista o perderla de manera irreversible”, concluyó.


