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A 21 AÑOS, PERSISTE LA SOMBRA: REACTIVARÁN INVESTIGACIÓN POR DESAPARICIÓN DEL PERIODISTA ALFREDO JIMÉNEZ MOTA

  • Roberto Quintero M.
  • hace 4 horas
  • 2 Min. de lectura

Hermosillo, Sonora.-

 

A más de dos décadas de la desaparición del reportero Alfredo Jiménez Mota, el caso vuelve a colocarse en la agenda pública nacional, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum anunciara que solicitará avances actualizados a la Fiscalía General de la República (FGR) y a la Comisión de Búsqueda.

 

El periodista, especializado en temas de narcotráfico y autor de la serie “Mafia en Sonora” publicada en El Imparcial, desapareció la noche del 2 de abril de 2005, cuando tenía apenas 25 años. Su trabajo documentaba presuntos vínculos entre corporaciones policiales y el crimen organizado, lo que lo colocó en una situación de alto riesgo.

 

De acuerdo con registros del caso, la última vez que fue visto ocurrió entre las 22:30 y las 23:00 horas, tras sostener reuniones con funcionarios, entre ellos Andrés Montoya García, entonces subdirector del Sistema Estatal Penitenciario. Esa misma noche, también habría recibido una llamada de Raúl Fernando Rojas Galván, exsubdelegado de la Procuraduría General de la República en Sonora.

 

A lo largo de los años, diversas líneas de investigación han apuntado a la posible participación de grupos del crimen organizado. Sin embargo, ninguna hipótesis ha derivado en el esclarecimiento del caso ni en sanciones firmes contra los responsables.

 

En 2007, la revista Proceso publicó que presuntamente funcionarios municipales y estatales habrían estado coludidos con Raúl Enríquez Parra, quien habría recibido la orden de ejecutar al periodista a través de Félix Moroyoqui. Según esa versión, el jefe de Enríquez Parra era Ricardo Robinson, hermano del entonces gobernador Eduardo Bours Castelo.

 

Dicha acusación fue señalada por el teniente Jesús Francisco Ayala Valenzuela, aunque no derivó en consecuencias judiciales concluyentes.

 

En 2021, el Estado mexicano ofreció una disculpa pública a la familia de Jiménez Mota, en un hecho sin precedentes, encabezado por Alejandro Encinas Rodríguez, entonces subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación.

 

Hoy, a 21 años de su desaparición, el caso sigue siendo símbolo de la violencia contra periodistas en México y de la deuda histórica en materia de justicia. La expectativa por nuevos avances revive la exigencia de verdad y castigo para uno de los episodios más emblemáticos de la libertad de expresión en Sonora.

 
 
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