ALARMA EN NOGALES: SUPERAN LOS 200 CASOS DE VIOLENCIA FAMILIAR EN TRES MESES
- Roberto Quintero M.
- 3 abr
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Nogales, Sonora.-
La violencia familiar se ha convertido en uno de los principales retos de seguridad en la frontera, al registrar más de 200 casos durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con datos del Gobierno Municipal.
El secretario del Ayuntamiento, Hipólito Sedano Ruiz, informó que las cifras reflejan un promedio de 70 incidentes mensuales, lo que mantiene en alerta a las autoridades ante una problemática que, lejos de disminuir, se ha sostenido en niveles preocupantes.
Identifican zonas críticas
A través de un análisis de incidencia delictiva, las autoridades han detectado sectores específicos considerados “focos rojos”, donde se concentra la mayor cantidad de reportes. En estas zonas, se han intensificado estrategias de intervención para atender una problemática que, según señalan, tiene su origen dentro de los hogares.
Colonias como Mesa y Lomas de Anza han sido identificadas como puntos prioritarios, donde se reforzará la vigilancia y el trabajo comunitario para frenar la violencia.
Historias que reflejan la crisis
Detrás de las cifras existen realidades complejas. Una madre de familia relató el deterioro de su entorno a causa del consumo de drogas por parte de su hijo, situación que ha derivado en agresiones constantes.
“Es una pesadilla que no termina porque ya no conozco a mi propio hijo”, expresó, al describir un ambiente marcado por el miedo, la incertidumbre y la violencia que se detona cuando el joven busca dinero para consumir sustancias.
Este tipo de casos, señalan autoridades, evidencian cómo las adicciones se convierten en un factor detonante que rompe la convivencia familiar y pone en riesgo la integridad de padres y adultos mayores.
Niñez, la más afectada
El impacto también alcanza a niñas y niños que crecen en entornos de conflicto. Una menor compartió que los fines de semana son los momentos más difíciles en su hogar, debido a las constantes discusiones entre sus padres.
“Solo quisiera que llegara el lunes para irme a la escuela y no escuchar más pleitos”, expresó, reflejando el desgaste emocional que viven muchos menores en contextos similares.
Autoridades destacan que las escuelas se han convertido en espacios clave para detectar estos casos, funcionando como un termómetro social de lo que ocurre al interior de las familias.


