“¡SÍ SE PUDO!”: DANI TOCA LA CAMPANA Y VENCE LA LEUCEMIA TRAS TRES AÑOS DE LUCHA
- Roberto Quintero M.
- 2 ago 2025
- 2 Min. de lectura

Emotivo momento en el IMSS Hermosillo celebra la recuperación de un niño símbolo de esperanza y fortaleza
Hermosillo, Sonora.-
Con el corazón lleno de emoción y rodeado por el amor de su familia, médicos y amigos, Dani, un niño de apenas 7 años, vivió este viernes uno de los momentos más significativos de su vida: tocó la campana que simboliza el fin de su tratamiento contra la leucemia, tras más de tres años de lucha incansable.
El pasillo del Hospital General Regional No. 1 del IMSS en Hermosillo fue testigo de un acto conmovedor, donde las lágrimas, aplausos y oraciones se entrelazaron en un homenaje a la fuerza, la fe y la resiliencia de un pequeño guerrero que nunca dejó de sonreír.
Un milagro que sí llegó
La historia de Dani comenzó hace tres años, en la Basílica de Guadalupe, donde su familia pidió un milagro ante el diagnóstico devastador. Hoy, ese milagro tiene nombre, rostro y una campana que suena como símbolo de victoria.
"Cada niño diagnosticado con cáncer representa una responsabilidad enorme", expresó entre lágrimas la oncóloga pediatra Lizzeth Bojórquez, quien acompañó a Dani durante todo el proceso. "Dani siempre respondió con alegría y fortaleza; ha sido un ejemplo para todos nosotros".

Campanadas de esperanza
Con la fuerza de sus pequeñas manos, Dani tocó la campana frente a todos los que lo han acompañado. A su lado, su madre Mily Morales y la doctora Bojórquez compartieron un momento profundamente emotivo. “Sí se pudo”, gritaban los asistentes, mientras las ovaciones llenaban el hospital.
El gesto no fue solo una celebración personal, sino un mensaje poderoso para otros niños y familias que siguen enfrentando el cáncer. La ceremonia incluyó una oración dirigida por el abuelo de Dani, en honor a quienes aún luchan y a quienes tristemente partieron.
Una celebración doble
Más tarde, Dani volvió a tocar la campana durante el quinto aniversario de la asociación Amar y Servir, una organización que ha sido pilar para su familia. El festejo se convirtió en un canto de vida y esperanza, recordando que la solidaridad también cura.
“Hace tres años todo esto parecía imposible”, compartió Mily, con la voz quebrada por la emoción. “Hoy, Dani es la prueba viviente de que los milagros existen”.
Con su valentía, Dani no solo venció una enfermedad: inspiró a una comunidad entera. Su historia quedará grabada como testimonio de que, con amor, fe y atención médica oportuna, la esperanza también puede tocar la campana.


