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 “ROMPIENDO MITOS: LA VERDAD SOBRE LA PROTEÍNA EN POLVO Y SU IMPORTANCIA PARA LA SALUD”

  • Roberto Quintero M.
  • 2 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Agua Prieta, Sonora.-

La proteína en polvo ha ganado una presencia notable en la vida diaria de miles de personas, pero junto con su popularidad también han proliferado mitos que confunden a consumidores y generan temores infundados. Especialistas en nutrición aclaran que este suplemento, lejos de ser una moda pasajera o exclusivo para atletas, puede ser una herramienta esencial para mantener el bienestar general.

 

De acuerdo con Mariela Martínez, nutricionista clínica de Ancient+Brave, la proteína es un macronutriente indispensable para funciones vitales como la reparación muscular, la producción hormonal, la regeneración de tejidos y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

“Es la base estructural de nuestro cuerpo: músculos, piel, huesos, cabello y uñas dependen de un aporte proteico adecuado”, destacó.

 

Una necesidad más común de lo que parece

Aunque los alimentos como carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos contienen proteína, muchas personas no alcanzan la ingesta recomendada: entre 1.2 y 2 gramos por kilo de peso corporal, según la evidencia más reciente. Los ritmos acelerados de vida, hábitos alimentarios deficientes o mayores demandas fisiológicas aumentan esta dificultad.

 

Mito 1: La proteína en polvo daña los riñones o el hígado

Especialistas aseguran que es falso. Aunque estos órganos trabajan más al procesarla, en personas sanas no representa un riesgo.

“Riñones e hígado son altamente eficientes mientras haya buena hidratación y una dieta equilibrada”, puntualizó Martínez. Únicamente quienes tengan antecedentes hepáticos o renales deben consultar a un profesional antes de usar suplementos.

 

Mito 2: La proteína en polvo es artificial y poco saludable

Una creencia extendida pero incorrecta. La calidad varía entre marcas, y algunas contienen azúcares añadidos o ingredientes no deseables, pero la proteína proviene de fuentes naturales como:

 

Suero de leche (whey)

Caseína

Guisante, arroz o soja

Colágeno hidrolizado

 

La clave, indica la especialista, es elegir productos confiables, con fórmulas limpias y sin rellenos innecesarios.

 

Mito 3: Solo los deportistas la necesitan

La realidad es que cumple funciones vitales para cualquier persona, incluso sin actividad física intensa. Resulta especialmente útil en etapas como el postparto, la menopausia, la pérdida de masa muscular por la edad o cuando el apetito es reducido.

 

Mito 4: Engorda o provoca un cuerpo “demasiado fuerte”

También es falso. La proteína no causa aumento de peso por sí sola; esto depende del balance energético total. Además, favorece la saciedad y tiene un mayor gasto energético en su digestión.

Sobre ganar demasiado músculo, Martínez señaló: “Eso requiere entrenamiento constante, superávit calórico y disciplina. La proteína no transforma el cuerpo por sí sola”.

 

Mito 5: Una dieta balanceada elimina la necesidad de suplementar

Aunque es posible cubrir los requerimientos solo con alimentos, la realidad muestra que no siempre se alcanza la cantidad necesaria, especialmente en dietas poco variadas o con reducción de alimentos de origen animal.

“Un batido puede facilitar el aporte diario, sobre todo cuando el ritmo de vida impide organizar comidas completas”, explicó la experta.

 

Una perspectiva renovada para las mujeres

Históricamente, la proteína se asoció a ideas de volumen y culturismo, lo que generó rechazo entre mujeres. Esa percepción comienza a cambiar.

“La nutrición femenina ha estado centrada en restringir, no en nutrir”, señaló Martínez.

 

“Hoy, cada vez más mujeres comprenden que la proteína es clave para la energía, la composición corporal y la salud integral”.

 

Con respaldo científico y el uso adecuado, la proteína en polvo se consolida como un recurso accesible, seguro y útil para mejorar la salud de personas de todas las edades y estilos de vida.

 

 

 
 
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