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¿POR QUÉ DECIMOS “BUENO”? LA HISTORIA DETRÁS DE UNA COSTUMBRE MEXICANA

  • Roberto Quintero M.
  • hace 2 minutos
  • 2 Min. de lectura

Hermosillo, Sonora.–

 

En la actualidad, realizar una llamada telefónica es una acción cotidiana y sencilla gracias a los dispositivos móviles. Sin embargo, detrás de esta práctica existe una historia poco conocida que ha dejado huella incluso en el lenguaje: el uso de la palabra “bueno” al contestar el teléfono en México.

 

A diferencia de otros países de habla hispana, donde se responde con expresiones como “aló” u “hola”, en México se mantiene esta peculiar forma de iniciar una conversación telefónica, una costumbre que se remonta a los inicios de la telefonía en el país.

 

El teléfono, inventado en 1876 por Alexander Graham Bell, llegó a México apenas dos años después, en 1878. Durante ese periodo, el servicio funcionaba a través de operadoras que enlazaban manualmente las llamadas, preguntando a los usuarios con quién deseaban comunicarse.

 

Debido a las constantes fallas en la conexión, era común que antes de iniciar la conversación, la operadora confirmara si la comunicación era clara con la pregunta:

 

“¿Su enlace es bueno?”. Con el paso del tiempo, esta frase se simplificó hasta convertirse en el ya conocido “¿Bueno?” que hoy en día millones de mexicanos utilizan.

México fue pionero en la adopción de esta tecnología en América Latina. En 1878, durante el gobierno de Porfirio Díaz, se instaló el primer teléfono en el Palacio Nacional y se realizó la primera llamada de larga distancia en la región, marcando un hito en la modernización del país.

 

Para 1888, ya existía el primer directorio telefónico con alrededor de 800 suscriptores, y hacia 1910, el número de teléfonos instalados había crecido a 16 mil, reflejando el avance tecnológico en las principales ciudades.

 

Aunque hoy en día las nuevas generaciones están acostumbradas a la inmediatez de los smartphones, la expresión “bueno” permanece como un vestigio histórico que conecta el presente con los inicios de la comunicación moderna en México.

 

Así, cada vez que alguien responde una llamada, sin saberlo, revive una pequeña parte de la historia del país.

 

 
 
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