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LOWELL, EL PUEBLO FANTASMA QUE QUEDÓ ATRAPADO EN LOS AÑOS 50 A UNOS MINUTOS DE SONORA

  • Roberto Quintero M.
  • 2 ene
  • 2 Min. de lectura

Arizona es uno de los estados más grandes de Estados Unidos y su vasta extensión le permite albergar paisajes tan contrastantes como el imponente Gran Cañón, grandes montañas erosionadas y extensos desiertos. Sin embargo, más allá de sus postales naturales, el estado guarda rincones poco conocidos que sorprenden por su historia y singular encanto.

 

En la parte sur se localiza Bisbee, una ciudad del condado de Cochise situada a tan solo 40 kilómetros de Agua Prieta, Sonora, frente a Douglas, Arizona. El trayecto por carretera es corto, de apenas 30 a 40 minutos, y conduce a uno de los sitios más pintorescos de la región: Lowell Ghost Town, un poblado que parece detenido en el tiempo.

 

Este antiguo asentamiento minero, hoy conocido simplemente como Lowell, luce como una escenografía sacada de una película hollywoodense. Su calle principal, Erie Street, es un auténtico museo al aire libre dedicado a la estética de los años 50, con autos clásicos, anuncios retro y una atmósfera que transporta a otra época.

 

Un pueblo atorado en los 50“Bienvenidos al pueblo que se quedó atorado en los años 50”, describe una publicación de Welcome Arizona, al relatar cómo, tras el cierre de la minera Lavender Pit, la zona quedó prácticamente congelada en el tiempo. Con el fin de las actividades mineras, los habitantes abandonaron el lugar, dejando intacta una calle que hoy es uno de los mayores atractivos turísticos del sur de Arizona.

 

En Lowell se pueden observar vehículos de hace más de 75 años, algunos en condiciones impecables, como recién salidos de la agencia, y otros con el desgaste natural del paso del tiempo, lo que refuerza su autenticidad. A esto se suman antiguos negocios completamente ambientados, con letreros de porcelana y neón, característicos de aquella década.

 

Barberías, una tienda de motocicletas Harley-Davidson, empresas de construcción y viejas estaciones de servicio con bombas de gasolina coloridas conforman el paisaje.

 

Terrazas, lonas, anuncios y adornos parecen haber sido instalados ayer, pese a que han pasado décadas sin cambios significativos.

 

Visitar Lowell es realizar un viaje no solo a Arizona, sino al corazón de Estados Unidos en la época en que abuelos y bisabuelos vivieron su juventud, entre peinados con vaselina, faldas largas, rock and roll, Elvis Presley y los clásicos autos Chevrolet, Ford y Cadillac. Un recorrido nostálgico que, además, se encuentra a solo unos pasos de Sonora.

 
 
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